Quiero hacerte las cosas más pervertidas

Quiero sentir tu mano deslizándose entre las mías mientras vemos una película en el sofá. Quiero sentir el calor de tus ojos sobre mi, preguntarme por cuánto tiempo vas a besarme. Hasta que alcances el cierre de mi falda o la tira de mi bra.

Quiero mover las cosas a un lado en la habitación hasta que podamos acurrucarnos con tu pecho rozando mi espalda, con tu cara en mi cabello, tus brazos rodeandome, tocando las curvas de mi cadera. 

Quiero que me beses en los labios, muy despacio al inicio, dudoso de hacerlo. Quiero un poco más de esos besos, donde en nuestra mente seamos más que ese momento, preguntándonos que está pensando el uno del otro y si ambos queremos más. 

Entonces quiero que esos besos ligeros se conviertan en intensos, en besos apasionados. Quiero que las manos que has mantenido de tu lado descansen sobre mi espalda y un poco más allá de mi falda. Quiero que nuestras piernas se crucen, que nuestra lengua se revuelque. Quiero mis dedos en tu cabello y alrededor de tu espalda. 

Quiero que tus labios se muevan y se direccionen a mi cuello, mi espalda, mi abdomen, quiero que vayas bajando hacia mi torso o entre mis piernas y entonces que me quites la ropa lentamente, como si necesitaras respirar mi imagen. 

Pero no me quiero deslizar entre tus sábanas. Quiero acostarme sobre ellas, que nuestros cuerpos estén expuestos a la luz. Quiero decirte que tan hermosa soy, aun con las palabras en tus ojos. Quiero escucharte decir cómo has estado esperando tanto tiempo tocarme así. 

Quiero tu sabor en mi boca, tu amor en mis venas. 

Quiero hacerte las cosas más pervertidas. Quiero escuchar gemidos que sean solo para mí, sentir como jalas  mi cabello con las mismas manos que han tocado mi rostro y sentido mi cuerpo. 

Pero eso no significa que no esté interesada en las cosas dulces. 

También quiero mensajes por la mañana. Platicas por la noche. Desayuno con ropa interior. Noches en las que manejemos en la ciudad por lugares que jamás hayamos visitado.

Quiero que estés para mí mientras te mando mensajes bonitos o mensajes sexuales. Quiero que me quieras en más de una manera. 

Porque aunque quiero dormir contigo, aunque no puedo dejar de pensar en tí entre mis piernas con tus labios contra mi piel, yo quiero mucho más que solo sexo. Quiero algo real contigo. 

Quiero todo contigo. 

26 cosas que todavía no sé a mis casi 26

Estoy a unas escasas 7 horas de cumplir 26 años y me doy cuenta que las cosas que aprendemos a lo largo de nuestra vida es una tabla de desarrollo continuo, una medida de lo que debemos ser capaces de hacer en cada etapa de la vida, pero mientras he aprendido muchas cosas desde que cumplí 25 años, definitivamente sé que no aprenderé 26 cosas nuevas en este año (parece imposible). Lo único que puedo decir es que ahora soy más consciente de las cosas que NO sé, que de las que si sé. Así que aquí va mi lista.

  1. Cómo Donald Trump se convirtió en presidente (todo fue tan rápido)
  2. Por qué estoy comenzando a sonar como mis padres
  3. Cómo no estar celosa de algunas personas en Facebook
  4. Cuando no utilizar emojis en los correos del trabajo
  5. Por qué las resacas son progresivamente más difíciles de manejar
  6. Qué hace a una persona interesante
  7. Cómo de acuerdo a mi facebook, todos siempre están de vacaciones
  8. Sí todavía puedo o no, usar mis shorts super cortitos
  9. Dar un consejo sin que luzca como sermón
  10. Cómo perdonar a mis padres por todas las cosas que no fueron
  11. Cómo hacer amigos adultos sin que sean mis compañeros de trabajo
  12. Como saber si mi generación es tan mala como la gente dice (millennials)
  13. Exactamente como encender la estufa sin volar la cocina (aunque me defiendo cocinando)
  14. Sí debería salir más
  15. Sí debería quedarme más en casa
  16. Por qué los buenos artistas siempre mueren jóvenes
  17. Cómo llegar y platicar con el chico guapo sentado en la barra (no se trata de confianza, es una pregunta logística, los bares están siempre llenos y el ruido es suficientemente alto para no poder conversar)
  18. Cómo hacer que me importen más las cosas que realmente no doy un carajo por ellas
  19. Que porcentaje de mi guardarropa debería ser de otro lugar diferente de Forever 21
  20. Cómo salir con mis amigos sin tener que super agendarlo
  21. Cómo reafirmarle a mis padres que no estaré sola por siempre
  22. Qué es más importante, viajar o ahorrar
  23. Cuándo es la edad ideal para casarme y tener hijos (que miedo)
  24. Por qué las personas que dibujan sonrisas siempre tienen que vivir lejos
  25. La razón por la cuál aún no he empezado a medir lo que como si mi metabolismo va en caída
  26. Sí se supone que ya debería haber descifrado todos los puntos anteriores

Si alguien sabe alguna de las respuestas, me puede ayudar a aprender más rápido, mientras tanto me tomaré la vida con calma y una malteada (haciendo énfasis en el punto 25)

Respuestas

I.
Solía creer que el tiempo se estaba acabando. Que si nosotros no teníamos respuestas, que si no brotaban las palabras que necesitábamos escuchar, que yo necesitaba oír en el momento adecuado, entonces todo terminaría, que terminaríamos aún más lejos el uno del otro y que olvidaríamos lo que una vez fuimos. 
De muchas maneras tuve razón, yo me fui, tú corriste, no regresé completamente y miré la puesta de sol en memoria nuestra pero ahora entiendo todo, el tiempo nunca fue importante para el amor – para nosotros. 

Tú no puedes borrar de la memoria como te hizo sentir alguien o que el corazón se detenga con tan solo escuchar su nombre. 
Nunca fue acerca de las horas, los meses, los años lo que hay entre nosotros, el tiempo nunca tuvo oportunidad.
 

II. 

¿Es tan fácil para ti pretender? 

Decirte a ti mismo que siempre estaré fuera de tu alcance, así no tienes que extender tus brazos ni arriesgar tu corazón a que se quiebre en pedacitos una vez más. 
 ¿Es fácil para ti imaginar que estoy en algún lugar, que soy de alguien más, solo alguien a quien tal vez quisiste y que perdiste?
¿Es fácil decir: ella se ha ido? Tal vez eso sea más fácil que ver que tan lejos te llevarán tus piernas. 

¿Tienes miedo de esto? ¿de lo que podríamos ser? porque yo realmente si lo tengo. 
Me es más fácil creer que eres él que se ha rendido, que darme cuenta que yo soy la que se fue y que te he estado extrañando desde ese día. 

III.

 Me enviaste una canción, algo tipo sacado de una película, cliché y absolutamente perfecto. Tan solo la letra y una nota me hacen pensar en ti. 
Y aquí estoy, luchando con que palabras podría escribir para responderle al hombre que amo(é) y que pudiera borrar la distancia, pero todo lo que hago es escuchar esas notas de la melodia que están atadas a mi corazón con gran peso y significado.  Respiro profundo el aire que me rodea y canto el coro tan fuerte como puedo. Espero que el viento lleve está melodía a donde quiera que tú estés. 
Espero que sepas que mi corazón nunca parará de cantar. 

Un mundo de fantasía

Qué duro es caer en cuenta que todo desde un inicio estuvo mal. Qué nunca debiste haberte dejado endulzar el oido, que era demasiado bueno para ser verdad, que todos veían el lado que tu te negabas a ver y es por una simple razón, tan sencilla que suena tonta, uno quiere tratar de confiar en alguien, de darse la oportunidad de amar, de abrirse con esa persona que a veces no aprendemos a ver las señales que están claras. No digo que soy perfecta pero uno aprende de los errores que van obstaculizando la relación, se habla, se entiende y si se ama no se vuelve a hacer. Querer es poder pero si realmente no se ama, se sigue haciendo repetidamente sin importar.

Lo que no me queda claro es porque se miente a uno mismo, porque queremos buscar compañía cuando realmente no la necesitamos, porque mendigamos amor o nos conformamos con miseria de cariño, eso que no se acerca para nada a un amor incondicional. 

Duele darse cuenta que no saben valorar pero es más importante que uno se valore a si mismo, así continuamos con la vida, recogemos la dignidad que nos queda y seguimos viajando hasta encontrar a la siguiente persona que nos dejará una nueva enseñanza. 

No le odies, para nada, creo que nunca he llegado a odiar a alguien, siempre he pensado que son aprendizajes necesarios en la vida. Aprendimos suficiente en la escuela pero falta de aprendizaje en la vida. Entonces, agradecele por haberte enseñado a amarte un poco más, por ser un poco más astuta y elegir bien a las personas con la que te relacionas. No dejes que se pierda la confianza,

Un paso hacia adelante, ninguno hacia atrás. Uno cambia al amor de su vida, por otro amor o por otra vida. 

No soy la clase de mujer de la que te enamoras

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida y me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Esta es la razón por la cual tengo que cambiar constantemente, por la cual tengo que cambiar mi composición. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico por mí que haya hecho que casi me desmayara. Por mucho tiempo me causó confusión esta situación. Era una adolescente con necesidades físicas y emocionales normales. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse. Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Quizás sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo, esa mujer que te obliga a cuestionar perspectivas con las que has estado viviendo por años. La mujer que acaba con esas nociones preconcebidas que tienes de las cosas que te gustan, la mujer a la que miras y te preguntas ‘¿Cómo? ¿Cómo hace eso?’ La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, la mujer que hace que te des cuenta de lo grande que puede llegar a ser el mundo. Incluso la mujer a la que acudes cuando necesitas un consejo. Sin embargo, no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. La chica a la que tratas hacer sonreír, la chica cuyas manos quieres que estén entrelazadas con las tuyas. Esa chica que es tan bella, tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No soy esa mujer a la que tienes que proteger de sí misma porque no soy lo suficientemente frágil como para romperme de la nada. Estoy endurecida, y tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. No me avergüenzo de las marcas, de las manchas y de los moretones que puedes encontrar en mi cuerpo y mi mente, son mías y son parte de mi historia. No voy caminar mansamente detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto como me empujo a mí misma. Esto me hace una persona difícil de amar, porque no puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tendrás que ceder, y eso te costará. Eventualmente, puede que te vayas simplemente porque encontraste a una chica que te hace feliz en vez de una mujer que te haga pensar.No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar.Y me siento bien al respecto simplemente porque sé que cuando alguien me diga ‘Te amo, estoy enamorado de ti’, él sabrá exactamente lo que significan esas palabras. No serán cosas que se dicen sólo en la mañana cuando todavía estás medio dormido. Serán palabras verdaderas, y brillarán a la luz del sol. Será algo que sea recíproco y que me nutra. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Lo que eres

Eres una puta cuando:

Cuando sales con un hombre porque esperas que él te quiera volver a ver y que eventualmente termine en una relación formal.

Tienes sexo con un hombre que solo quiere sexo contigo pero tu buscas más que eso.

Te sientes culpable después de tener sexo.

Tú crees que si le das un oral, ¿cómo no va a querer más y que puedas construir una relación?

Ves a la gente en relaciones bonitas y estás insegura que tan suertudos son de tenerse el uno al otro, te das cuenta inmediatamente que son mejores que tú.

Acostarte con un hombre bastante sensual te hace sentir que llegas a la meta pero aún estás confundida por que él no quiere estar contigo y te hiere que él quiera conquistar a alguien menos atractiva que tú.

Si un hombre no quiere tener sexo contigo, sientes que es tu culpa y que no eres atractiva

No eres una puta cuando:

Tienes sexo con un hombre solo porque te quieres acostar con él.

Puedes haberte acostado con muchos hombres pero tu quisiste estar con cada uno de ellos.

Puedes diferenciar cuando un hombre solo quiere sexo contigo y si un hombre quiere más que eso de ti, y te pones en la misma página que él.

Si un un hombre no quiere sexo contigo, no te culpas a ti misma.

Sabes que mereces ser amada, eres independiente y no necesitas a nadie que te ame porque tu te amas a ti misma en primer lugar.

Lo que NO mereces

No mereces mensajes de vez en cuando.

Mereces hermosos mensajes largos que no pueden ser enviados a nadie más debido a esos  detalles muy tuyos, lo que los demás no notan y los que tú tampoco notas.

Mereces palabras que te calienten cuando hace frio y que te sanen cuando estés cansada. Mereces palabras que te hagan sonreir todos los días y palabras que te recuerden cuando vales y que tan amada eres.

No mereces citas casuales para “ponerse al corriente”

Mereces largas conversaciones sin censura acerca de cualquier cosa que tengas en mente. Mereces citas que realmente signifiquen algo para ti, en lugar de ponerse al corriente en el café o salir a un bar. 

No mereces un amor que solo se exprese con Likes y Snapchats

Mereces amor de verdad, que va más allá de toques, likes y emojis. Un amor que no te deje cuestionando, adivinando o preguntandote, un amor que no te haga dudar si tu pareja se va a quedar o ir. Mereces un amor que haga que te quedes despierta porque es espectacular y mágico, no porque es inestable.

No mereces ser amada a medias.

Mereces a alguien que no usen excusas tontas por su falta de atención o alguien que siempre este ocupado para verte. 

No mereces a alguien inseguro de sus sentimientos.

No mereces a alguien que esté confundido con sus sentimientos por ti, alguien que cree que no es el momento correcto o que no están listos para algo serio. Mereces a alguien que regrese por más, alguien que no pueda evitar estar pérdidamente enamorado de ti y que te ame más conforme pasa el tiempo, alguien que te haga ver que el amor no es una tortura sino que puede ser mágico.